
No puedo evitar pensar inminentemente en la muerte al contemplar los años, 22 no es nada, pero todo lo que aprisiona la tierra tiene su fin, he pensado que quizá los años transcurridos han sido un letargo ¿Hay algo que valiera la pena en ese tiempo? No lo sé pero me sofoca el hecho de que siento haber sido demasiado ciega para no ver el derroche que hay tras el número, me angustia sopesar estar absorta de la importancia que tiene el aprovechamiento de la vida misma.
¿Por qué de pronto siento mi vida tan patética? Acaso es porque en mis adentros se que ya he perdido 22 años sin algún provecho de crecimiento en cuanto a experiencias emocionales, ¿Dónde están las aventuras que en mi infancia creía haber cumplido a estas alturas? ¿Dónde están esas expectativas que tenia sobre mi personalidad interna? ¿Demonios donde están? ¿Cuándo las perdí? He pasado la vida sometiéndome a lo que debería y tengo que ser, asumiendo que todo tenía que ver con lo objetivo, con lo tangible, ¿Pero qué tragedia es esta? Porque no tuve bajo aviso que también importaba el crecimiento interno, me dan ganas de desquitarme con furia con los que me hicieron creer lo contrario, aun que después de todo la única que tiene la culpa soy yo por ser tan ciega. No, no creo que sea demasiado tarde aun creo que tengo suficiente tiempo para remediarlo, ahora quiero acción, quiero aventura, quiero que todo tenga un sentido, quiero amar hasta que explote, quiero darle valor y sentido a lo que he derrochado.
Que tonta me siento, acaso hay aun más cosas que haya pasado por alto como estas, me duele ser tan obstinada, hiere aceptar error tras error, que alguien me diga que no soy la única en esto, de pronto me siento tan sola, tan gris, tan defraudada y lo peor es que por mí misma, pero no dejare que la aprehensión me detenga como siempre sucede ¿Acaso es este otro problema más? Digo después de todo ya no me sorprende albergar sentimientos con exponente creciente o quizá es que tantos reveses me han hecho caminar bajo la misma línea, sin acercarme a senderos que me arrepiento de no haber tomado, será porque soy tan perceptible al dolor, a cualquiera incluso al ajeno, que sandez, pero es una razón más, como un grillete que me mantiene fija para no poder moverme a otro lugar más acogedor por miedo al dolor, a cualquier dolor que se subsecuente a un fracaso. Me duele la cabeza de pensar, de tantas preguntas, de tantas inquietudes, “Miedo al Fracaso”, “Miedo al Dolor” ¿Qué es esto? Mis grandes demonios internos, los malos en mi historia, que ironía, tengo el valor, pero no el suficiente, le tengo “Miedo al Miedo” Sera la razón más grande por la cual me he limitado a vivir como hasta ahora lo había hecho. Cualquier palabra acompañada de la de “Miedo” me hunde, rayos creo que hay más de una cosa que oscureció mis percepciones, ahora no se cómo retirarlas del camino para seguir con mis planes que quiero emprender desde hoy, valor, mucho valor eso necesito, voluntad mucho de eso también; necesito una arma infalible, una muy poderosa, que quite el daño que esto me está haciendo y un escudo igualmente poderoso que me permita hacer lo que por miedo me estoy perdiendo, ojala algo así existiese a la mano, que en el supermercado exista el “Departamento de cualidades contra la desdicha”, eso sería de mucha ayuda, aun que el precio a pagar también sea muy alto “tiempo”, hacer que funcionen eso artículos puede que lleve mucho de esto, pero es jugar con la vida misma ¿Qué tal si nunca logro descifrar su uso? ¿Qué tal si rompo los artículos y los dejo inservibles a mi causa? Es como echar a perder la vida misma.